conectar
Buen Camino
"Comenzando con una sonrisa,siempre será el día mucho mas agradable”
¡Feliz invierno!
0

77E.P15705.Colección Santiago:

77E.P15705.Santiago Apóstol.En la Rúa do Vilar.Santiago de Compostela.(La Coruña).Datación:Desconocido.Autoría:Desconocida.Fotografía realizada por:María Josefa Sanz Fuentes.(21.01.2018)
0

La Naturaleza en el Camino:

La Naturaleza en el Camino:
Hacer el Camino de Santiago supone también adentrarse en un sinfín de paisajes llenos de contrastes. Este es un viaje diferente, que te llevará por el norte de España a través de montañas, bosques, valles y costas. Si quieres saber lo que es sentirse integrado plenamente en la naturaleza, ponte en ruta hacia Santiago de Compostela.
Cada año, miles de personas en todo el mundo deciden recorrer el Camino de Santiago. Una aventura apasionante que mezcla compañerismo, superación personal, deporte, cultura y naturaleza. A lo largo del trayecto, no sólo irás descubriendo catedrales, monasterios y monumentos, también espacios naturales que parecen salidos de una postal. A pie, a caballo o en bicicleta, el viaje por España hasta Santiago de Compostela se convierte en una experiencia increíble que siempre deja con ganas de repetir.
Antes de nada debes elegir la ruta que vas a hacer, ya que el Camino de Santiago está compuesto por una red de itinerarios que, en 1993, fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. El trayecto está perfectamente señalizado y se puede realizar por etapas. Durante la travesía, te darás cuenta de que cada jornada es diferente, entre otros motivos, por la variedad de parajes que se suceden ante la vista. Rodeado de naturaleza, comprobarás cómo desconecta la mente, y disfrutarás compartiendo sensaciones con gente de distintos países en los senderos y albergues.
Una belleza tras otra:
Por el Camino te esperan parques naturales, paisajes sorprendentes y zonas de valor ecológico excepcional. Baste mencionar sólo algunos ejemplos como las cumbres de los Pirineos y los fértiles valles del Ebro en Navarra y Aragón ; los viñedos de La Rioja; o los acantilados, playas y rías que discurren por las costas del País Vasco o Cantabria. Los pastos y puertos de montaña destacan en la estampa de Asturias, mientras que en Castilla y León hallarás grandes llanuras y espacios como la Sierra de la Demanda o, desviándote un poco de la ruta (a 29 kilómetros de Ponferrada), Las Médulas, lugar declarado Patrimonio de la Humanidad.
Entrando ya en Galicia, te aguardan prados verdes y montes como los de los Ancares y O Courel. En ocasiones, incluso merece la pena hacer un alto en el viaje y desviarse un poco de la ruta para descubrir parajes tan singulares como el Señorío de Bértiz en Navarra, los Picos de Europa en Asturias o las cuevas de Ojo Guareña en Burgos.
Sal de la rutina y apúntate a hacer el Camino de Santiago. Además de conocer la naturaleza de España de una forma muy especial, vivirás una experiencia única que no olvidarás jamás.
Fuente: Turismo de España.



0

Riaño -Cistierna:

Tercera etapa: Riaño-Cistierna:
Introducción:
La Ruta, saliendo por el puente nuevo de Riaño discurre por el lado izquierdo del embalse, por pueblos y paisajes realmente bellos, que nos hacen recordar a los que desaparecieron bajo el agua, que también sepultó la Calzada Romana antigua.
Es un trayecto de 32 kilómetros hasta Cistierna, que puede dividirse en dos jornadas y que pasa por más de una veintena de pueblos a ambos lados del río Esla y de la carretera N-621.
Carande y Horcadas,(Ayuntamiento de Riaño) Remolina, Las Salas, Valbuena, Salamón, Ciguera, Lois, Crémenes, Corniero, Argovejo, Villayande Crémenes), y Santa Olaja de la Varga, Ocejo de la Peña, Fuentes dedre, Valdoré, La Velilla de Valdoré, Verdiago, Aleje, Alejico, (del Ayuntamiento Peñacorada), (del Ayuntamiento de Cistierna). El desvío a Sabero.
Caminar por este tramo de la Montaña leonesa es uno de los grandes placeres que puede tener un caminante peregrino. El río de aguas frescas y abundantes, (después de la salida del embalse), las choperas, las rocas altas, grises y verdes, salpicadas de hayas, robles, sabinas, mostajos, serbales, acebos y algunos tejos invitan a detenerse y admirar sus múltiples rincones, cárcavas y escobios.
Especialmente destacable es El Sabinar de Crémenes: montañas rocosas salpicadas por sabinas verdes durante todo el año. Los manzanos, nogales, cerezos y avellanos ofrecen sus frutos en cada temporada.
Descripción de la Ruta:
Riaño:
A la salida de Riaño, cruzando el embalse, tumba del antiguo pueblo de Riaño, por el gran puente de hormigón, y después del túnel, nos acoge a la izquierda, la ermita de La Virgen de Quintanilla, en la proximidad ya de Carande. Es una gran ermita del siglo XVIII, reformada recientemente y trasladada más arriba del lugar primitivo, que conserva una imagen románica de Santa María, de muy buena factura, pero mala restauración, guardada en la iglesia de Riaño.
El lugar es como un mirador que nos permite volver la vista hacia atrás, para ver otra vez el lago donde se reflejan las montañas y especialmente la silueta lejana del Espigüete, en forma de pirámide egipcia, aun más gigantesca.
En la ermita se celebra la fiesta el 15 de agosto, mantiene los recuerdos de lo que fue un centro turístico, corazón de la montaña leonesa de antaño.
Carande: Cruce y bifurcación de la antigua vía romana, conserva el sagrario renacentista de un retablo dedicado a San Hipólito y algunas imágenes del mismo, entre las que destaca la curiosa e irreverente imagen de María con el Niño que cruza las piernas, recordando al famoso Espinario clásico.
Se llega hasta Horcadas:(Forcadas) por la que fue antigua calzada que venía desde Huelde que pasa por debajo de la carretera actual (dejando a Anciles, en el desfiladero, hoy ocupado por las aguas). En la iglesia, una imagen de San Miguel recuerda un poblado antiguo, con ermita dedicada al santo Arcángel. Es pueblo con casas restauradas, limpio, de agradable clima y con vistas a Peña las Pintas, El Jaido y Aguasalio con altitudes próximas a los 2000 metros .
Ambos lugares eran dominios de la abadesa del monasterio de Gradefes, desde el siglo XIII.
En Huelde, desaparecido en el agua, la calzada romana pasaba por Horcadas, Carande, Salio y Pedrosa del Rey a la Tierra de la Reina y por la izquierda hacia La Puerta, Riaño y Asturias.
Cruzando el túnel de Remolina y pasando por encima de la presa de hormigón que detiene las aguas del río Esla, convirtiéndolo en lago, dejamos a la izquierda a Remolina (Molino de Río), situado en un valle frondoso entre rocas. El pueblo tuvo dos ermitas: San Roque y San Jorge. San Roque, el peregrino, que vemos en todas las iglesias como protector de las pestes y de los peregrinos y San Jorge, el héroe. Dice la tradición que cada año se ofrecía una doncella para satisfacer las ansias del dragón, que fuera lanceado por el santo protector. El dragón era símbolo del mal; la doncella siempre significó la inocencia y la libertad, defendida en la leyenda por el héroe Perseo, Hércules, San Miguel o San Jorge.
Las Salas:
A los 11 kilómetros de Riaño se llega a Las Salas (¿Las Alas?). Este lugar era citado en los documentos antiguos como monasterio de San Martín de Alión y formó más tarde el concejo del mismo nombre, hoy recordado como el Valle de Vegalión.
Estas tierras fueron donadas en el siglo IX al monje Sisenando quien, procedente de la zona y siendo abad de San Martín de Turicno (Santo Toribio de Liébana) fue nombrado obispo de Iria Flavia, (Padrón), mas tarde diócesis de Santiago de Compostela.
En la iglesia se conserva una bella escultura del siglo XVI del titular San Martín, otro santo protector de peregrinos, puesto que se le representa dividiendo su rica capa de militar con el pobre peregrino desnudo, aunque en este caso sea una representación de San Martín como obispo.
El desvío hasta Lois
Si se desea visitar Lois, a poca distancia, siguiendo la carretera saliendo de Las Salas, hallamos el cruce, con antiguo molino restaurado. Continuamos tomando a la derecha la estrecha carretera de montaña que conduce a Valbuena del Roblo, Salamón, Ciguera y Lois.(8 kilómetros)
Antes de llegar al cruce de Lois, a la derecha, se conservan ruinas del antiguo monasterio de San Martín de Alión que fueron utilizadas como cementerio y a la izquierda el molino del monasterio restaurado.
Merece la pena desviarse unos kilómetros subiendo por el río Dueñas (Donnas), de aguas cristalinas y truchas visibles, tomando el sol junto a las piedras del cauce, rodeado de un paisaje encantador.
Encontramos otro gran molino restaurado, ejemplo de industrias medievales, transformado en centro de recreo de uso privado, pero en cuyo interior se conservan piezas de mucho interés. A poca distancia la ermita de La Virgen del Roblo (Roble, Rovere).
Es obra reciente que anteriormente estaba en la parte izquierda del río y es centro de importantes romerías para los pueblos de Valbuena, Ciglicra y Salamón.
Lois: (Loides) es conjunto de interés cultural por el complejo de sus edificaciones típicas y por la bella iglesia barroca, construida con piedra marmórea del lugar que, por su tamaño y calidad de materiales, es conocida como La Catedral de la Montaña.
Dos importantes lápidas vadinienses (Museo de León) indican haber estado habitado el lugar por cántabros vadinienses.
Los romanos explotaron minas de cobre, cinabrio y hierro, como lo testifican algunos utensilios encontrados en el lugar.
Volviendo a la carretera, podemos retroceder hasta las Salas para iniciar La Calzada Romana, o continuamos, cruzando El Sabinar, 5 Kilómetros hasta Crémenes.
Crémenes:
Crémenes es el centro administrativo del Ayuntamiento con 13 pueblos que forman la Mancomunidad de Montaña de Riaño: Aleje, Argovejo, Ciguera, Corniero, Lois, Remolina, Salamón, Las Salas, Valbuena del Roblo, Val doré, Velilla de Valdoré, Verdiago y Villayandre.
En estos lugares han aparecido más de una docena de lápidas vadinienses, lo cual hace pensar que pudiera haber sido el centro de la etnia cántabra llamada Vadinia. (Museo de León, Museo de Santander, Museo de Oviedo).
Hay en Crémenes servicios de restaurante, cafetería y hospedaje, aunque haya perdido parte de su importancia turística, al no poder utilizar el río como zona de baños, como se hacía antes, ha sido sustituida por el complejo de piscinas y deportes actualmente.
Merece la pena visitar la antigua iglesia de San Miguel.
Dedicada a menesteres agrícolas, tal vez un caso único en el mundo con un establo de diez pesebres de vacas que rumian su comida y rumiaban mientras contemplan un retablo pintado en la pared del siglo XVIII, con las imágenes del Cristo rodeado de María,San Juan y una Anunciación.
Las vigas y las ménsulas están talladas en madera de roble y rematado al exterior por una graciosa espadaña sin campanas.
Bien merece una atención mejor que la que tiene, al igual que el hórreo contiguo y el herrador.
La neorrománica iglesia actual es obra 1946­-1949, realizada con planos de Juan Torbado, sobre un solar permutado por la iglesia antigua. Conservaba en su interior una imagen de San Miguel del siglo XIV, procedente de la citada iglesia y desaparecida, pero se conserva un cordobán policromado del siglo XVIII.
A las afueras permanece la Casa Forestal, bello ejemplar de arquitectura de principios del siglo XX, marcada por el abandono y el descuido de instituciones públicas.
Un desvío a Corniero permite conocer uno de los pueblos escondidos en la Montaña, que conserva un bello herrador.
Tramo de la Calzada Romana:
Desde Las Salas y también desde Crémenes y Villayandre, se puede tomar la opción de utilizar la senda, antigua Calzada Romana, y ruta de carros reparada en la época de Carlos III en el siglo XVIII, señalada recientemente como ruta PR-PE 5, de una longitud de 12 kilómetros que une varios pueblos: Las Salas, Crémenes, Argovejo, Villayandre y Valdoré, y se puede prolongar, recuperando tramos que se conservan, hasta Aleje, Verdiago y Santa Olaja de la Varga, Vegamediana y Cistierna.
La pista, llamada Calzada Romana, bordea la orilla izquierda del río Esla y las estribaciones del monte Aguasalio.
Cruzando la zona de San Roque, el escobio de Remanganes, y la Fuente de la Olla, se llega hasta la Casa de los Pescadores, bello rincón y albergue.
Este tramo de calzada entre sabinas, nogales y fresnos, conduce hasta la ermita Virgen de Pereda (Pereta), obra moderna, de 1966, que ofrece un descanso en el camino, junto a la fuente y que sustituyó al antiguo monasterio de San Martín de Pereta.
Por un documento del año 1020, firmado en el castillo de Ciudad de Sabero, consta que hubo un monasterio, dedicado a San Martín, que disponía de una tabla de pesca en el río Esla, para sostenimiento de monjes y de los viandantes que pernoctaban en el hospital del cenobio. En el documento se hace constar que las muchas posesiones con que le dotan sus fundadores, Fernán Flaínez y su esposa Elvira, han de servir para sustento de los pobres peregrinos.
El monasterio dependió algunos años de los canónigos de Santiago de Compostela, pasando más tarde a ser administrado por el monasterio benedictino de Benevivere, junto a Sahagún, que tenía muchas posesiones en la zona, entre ellas el curato de Argovejo. Nada queda de esta antigua historia, si no es el recuerdo en la nueva ermita de Pereda que nos permite descansar en su pórtico y en la fuente.
Desviándose 2 kilómetros, hasta Argovejo, (ArguveLio) que es un pueblo típico de montaña con casas antiguas restauradas. En la iglesia restaurada poco queda, salvo la imagen del titular, San Andrés, en un retablo moderno de ladrillo y de gusto muy dudoso.
Continuando la Calzada Romana, asfaltada desde Pereda hasta el puente de Crémenes, se pasa por el lugar de San Roque, el Escobiello y después se llega a Villayandre.
La calzada toma suavemente cierta altura, con piso de grandes losas y muros de contención; hasta llegar a la Entrecisa.( cortada entre rocas), por el llamado El Pajar del Diablo (la ¿Bajada del Diablo?).
Discurre suavemente por las montañas cortadas sobre el río,creando espacios de sombra entre bosques de robles, sabinas, alisos, álamos, avellanos y vistas sobre el río y la carretera que forma meandros en el profundo valle.
La calzada de más de tres metros de anchura, conserva tramos de grandes losas y muros laterales.
Es fácil para caminar e inolvidable su paisaje para caminantes y peregrinos amantes de la naturaleza, de la historia y la espiritualidad, pisando las losas de una calzada romana y medieval utilizada durante tantos siglos por vadinienses, romanos, soldados medievales, peregrinos y caravanas de carros que llevaban muebles y madera de roble y haya hasta Tierra de Campos, a cambio de traer trigo y vino, lo que se ha nominado como El Ruido de las Carretas.
A la Calzada Romana se puede entrar por el puente de Las Salas, el de Crémenes o por el de Villayandre.
Villayandre: aún mantiene restos de la calzada romana, bien visibles, que sirvió, sin duda, para los caminantes medievales y en el pueblo, alguna casa blasonada recuerda a los caballeros medievales. En la iglesia, partida por un muro inútil, hay varias imágenes barrocas, San Roque, de la antigua ermita, que muestra un curioso bigote y sombrero dieciochesco, San Bartolomé, atando con una cadena al demonio y Santa María.
Valdore – Alejico:
Bordeando el río Esla, entre montañas de rocas calizas que atesoran abundantes vestigios geológicos y prehistóricos, (escuela de geólogos), el caminante desciende por la calzada hasta a Valdoré, (Val deOred).
Saliendo de la calzada y cruzando el puente situado a la derecha, en la iglesia del pueblo, se venera la bella imagen románica de Santa María del Esla, del siglo XIII, una de las pocas piezas medievales salvadas del ansia de musear todo en la capital.
Bien merece la pena un paseo de poco más de un kilómetro para visitar Velilla de Valdoré, típico pueblo de montaña, escondido en un valle alegre y sano, donde se han encontrado un par de lápidas vadinineses.
Estos pueblos fueron desde el siglo XI, parte del condado de los Flaínez y también de los Aguilar (Aquilare) que tenían su castillo en Sabero.
El río Esla, perfectamente regulado por la presa de Riaño, suele tener agua abundante, en verano y en invierno, y sirve para que los deportistas aficionados al Rafting practiquen este deporte en aguas bravas, así como el descenso en piraguas, a lo largo de este río poco conocido y explotado, desde el punto de vista deportivo y que pudiera ser uno de los puntos de deportes fluviales más importantes del país, al estar reguladas sus aguas por el embalse. Sería otro de los grandes programas de atracción para la montaña leonesa.
La calzada antigua, se interrumpe en tramos, por obra de la nueva carretera, y llega hasta Verdiago.
Aún conserva un hórreo, y arriba, en la colina, un castro de origen celta, utilizado por los cántabros vadinienses, que popularmente se llaman castillos de moros. El pueblo tuvo "voto de Santiago", es decir, practicaban la ofrenda al Apóstol cada año, acudiendo a su festividad a Compostela. La iglesia dedicada a San Mamés, conserva la pila bautismal antigua como jardinera al exterior.
Aleje:con restos de una excavación con enterramientos medievales, cerca de la iglesia, parece ser el lugar donde nació el citado Sisenando. De hecho las tierras de Aleje y Villayandre fueron donadas por el rey Alfonso III a Sisenando (año 872), porque le pertenecían por herencia de familia. Ambos pueblos se comunicaban por el puerto de Ventaniello, en cuyo trayecto estaba la ermita de San Miguel y se conocía como el enclave de Sisenando o pequeño lugar gallego. En su iglesia, dedicada a Santa Eulalia, un Santiago Matamoros remata, de una manera extraña, el ático del bello retablo, de arte muy popular por su gran colorido.
Alejico: situado al otro lado del río, antaño fogón de buenas truchas y lugar de refrescantes aguas de baño en el río, hoy imposible, por causa de las frías aguas del río Esla, procedentes del pantano. La antigua pila bautismal de la iglesia ha sido respetuosamente colocada en el atrio.
Santa Olaja de la Varga, Sabero y Fuente de Peñacorada
Por la izquierda continúa la senda o calzada a Santa Olaja de la Varga (Santa Eulalia de la Cuesta ) pueblo típicamente montañero, como su vecino, Fuentes de Peña Corada, que, al estar situados a la izquierda, fuera de la carretera actual, se olvidan. En Santa Olaja aun permanece sobre el río Orbayo o de la Duerna, el puente de Los Vaiteros, (Viatoreso Viajeros) en los Campos Caudoces, con los restos de lo que fue la Calzada Romana y camino medieval (utilizada como ferrocarril para trasporte del carbón durante el siglo pasado).
Los Campos Caudoces bien pudiera haber sido el lugar donde los romanos establecieron el campamento en las guerras contra los cántabros. En la iglesia se conserva la imagen de la ermita de Santa María de Orbayo del siglo XVIII, titular de un santuario mariano de origen visigótico, cuyos restos están en trámite de recuperación.
Una cueva natural llamada El Carrascal, de gran interés, debido a sus salas llenas de estalactitas y estalagmitas, espera su puesta en marcha para ser visitada.
En la iglesia de Fuentes de Peñacorada, para los que desean desviarse en el cruce de la izquierda a visitar este pueblo de montaña, (3,400 km.) desde el mesón La Barca o para los que procedan de la zona este, de la Virgen de la Velilla, la presencia de una cruz mozárabe del siglo X, (trasladada al Museo Diocesano de León), y la imagen de Santiago Peregrino en el retablo hablan de la antigüedad de la población y su relación con Santiago, a quien procesionan vestido de dulces cada año.
Es una lástima que no se hayan respetado con mayor atención las arquitecturas populares de estos pueblos, situados en un paisaje de montaña excepcional en la vertiente norte de Peñacorada.
Subir al mirador de Los Rejos es una opción agradable para contemplar una gran panorámica del valle del río Esla y los demás lugares que rodean a Peñacorada.
Especialmente de interés es la vista de los castros de Sabero (Cildad) y Santa Olaja, situados uno frente al otro, para defender el paso por el estrechamiento del río Esla entre las montañas.
Cistierna:
Cistierna (Cisterna, aljibe) es el límite entre la Montaña y la Ribera.
Los romanos explotaban minas de cobre que lavaban en la zona de donde posiblemente proceda el nombre de Cistierna, segun algunas opiniones. Una fuente termal de abundante agua, con el nombre de Jagariz, denota una vaga presencia de los árabes, donde un aljibe o cisterna situado en la parte norte del lugar, a la que acudía la gente, pudiera ser el verdadero origen del nombre de Cistierna. Lástima que haya desaparecido la fuente y sobre todo el recuerdo del lugar.
Desde el siglo X se documenta la existencia de un monasterio dúplice de hombres y mujeres dedicado a San Facundo, Primitivo y Cipriano en el pueblo. En el siglo XII(1122) un clérigo llamado Pedro Vélaz construye la iglesia de Santa María y junto a ella un hospital " para pobres y peregrinos ". Aun permanece la iglesia con el nombre de Santa María, reformada posteriormente y que ahora se usa como centro cultural para manifestaciones artísticas, en la zona del Albergue de San Guillermo sede de la Asociación de la Ruta Vadiniense y la Casa de la Cultura.
Las minas de carbón en las zonas cercanas, explotadas desde mediados del siglo XIX y el ferrocarril de vía estrecha llamado El Hullero (I890 1894) (hoy Feve) hicieron de la villa de Cistierna un importante centro comercial, porque alimentó de energía carbonífera y de mano de obra a la industria vasca de Bilbao, durante más de un siglo.
De nuevo el antiguo ferrocarril ha sido renovado como El Transcantábrico, por el norte de las provincias de León, Palencia y Burgos hasta unir con el circuito del Cantábrico, Bilbao, Santander, Oviedo, Ferrol y Santiago de Compostela, a ambos lados de la cordillera, ¡Moderno camino jacobeo en tren!
La celebración anual de El día de la Olla ofrece un recuerdo a los ferroviarios que viajaban en las cabinas abiertas de los vagones del antiguo ferrocarril, soportando frío, manuales de los trenes hasta Bilbao, mientras hervía la típica olla con el cocido de alubias, garbanzos, chorizo, la morcilla y el tocino, al mismo tiempo que les servía de estufa.
La casa consistorial, construida en el año 1929, es obra importante, no terminada según el proyecto del arquitecto Blanch, pero sí el añadido dirigido por Martín en el año 1980.
El mercado de los jueves, en una plaza cubierta de hierro moderna, mantiene viva la historia de Cistierna, que vuelve a tener actividad, gracias a la ganadería extensiva e intensiva de la montaña y su selección de carnes de calidad, que ha sustituido el transporte en los nuevos polígonos industriales de Vidanes y Sotillos.
La villa, confluencia de varias carreteras, tiene todas las asistencias propias de una capital de comarca: juzgados, notaría, ayuntamiento, centro de salud, comercios, gasolineras y una buena, abundante y moderna hostelería. Ofrece piscinas y zona deportiva.
Típicos son los sabrosos dulces o Lazos de San Guillermo, Las Teclas y otros productos, como la sopa de trucha que se come con tenedor, la morcilla al queso de Cabrales, el queso de pata de mulo, la cecina de Valmartino o las jijas (adobo de cerdo con ajo y pimentón rojo).
Las sopas de ajo dejan un buen recuerdo, recordado en la canción popular: “Las sopas de ajo de la mujer leonesa, lo mismo da muchas que pocas, hermosean, colorean, quitan hambre, no dan sed, nunca enfadan, siempre aguardan y sacan a la gente gorda y colorada.”
Fuente:Rutavanidiense.


0

Pandetrave - Riaño:

Segunda etapa:Pandetrave-Riaño:
Introducción:
La carretera N-243 alcanzada en Pandetrave, nos lleva, por la derecha, hasta Santa Marina de Valdeón, Posada, Caín y el Desfiladero del río Cares (total 17 Ks.) y por la izquierda hasta Portilla de la Reina y Riaño.
También se puede acceder al Desfiladero del Río Cares, más tarde, desde Riaño. Al hacerlo desde Pandetrave, se retrasa la ruta y es necesario rodear para salir por el puerto de Panderrueda hasta Riaño, perdiendo la hermosa Tierra de la Reina.
Descripción de la Ruta:
Pandetrave:
Desde Pandetrave ( Pan, divisoria de aguas), durante 10 kilómetros de carretera de montaña, la bajada es cómoda, suave y un deleite para la vista y para la imaginación, si alguna de las Janas o Xanas fluviales, nos espera entre el viento y la corriente de agua del arroyo Mostajal, que desciende del Coriscao, donde existió una ermita dedicada a San Sebastián. El gran rebaño de ovejas llegadas desde Extremadura pintea en blanco los verdes prados de pastos, gamones, piornos y bosques.
Se inicia la bajada del Puerto por carretera sinuosa hasta Riaño, cruzando los pueblos que reciben el apellido de la Reina : Llánaves de la Reina, Portilla de la Reina, Barniedo de la Reina, Los Espejos de la Reina, Villafrea de la Reina, Boca de Huérgano, Siero de la Reina, Valverde de la Sierra y Besande que constituyen el ayuntamiento situado en Boca de Huérgano, conocida como La Villa y pertenecen a la Mancomunidad de la Montaña de Riaño.
La leyenda atribuye este apellido a la Reina Constanza, que residió en el castillo de los Tovar, en Boca de Huérgano.
Cuyo torreón aún permanece, con el nido de las primeras cigüeñas que se encuentran en la ruta. La reina, que nunca reinó y más que reina fue una bella bastarda, enamorada, prisionera y viuda, fue enterrada, según la tradición, en la iglesia de Los Espejos de la Reina.
Esta es tierra de cántabros vadinienses, luego romanizados para explotar las minas de cobre y cinabrio de la zona. 
Múltiples estelas con inscripciones en lengua latina, confirman esta realidad histórica.
También podemos ver en estos pueblos algunos de los muchos típicos hórreos, de arquitectura agrícola popular, apoyados sobre cuatro o seis pilares de madera, llamados pegollos, y con cubierta a cuatro aguas. Hace un siglo había más de un millar de hórreos en esta zona; hoy sólo quedan unas docenas y la mayoría en el valle de Valdeón.
La zona está formada por valles profundos y cumbres altas como el Coriscao(2254), Peña Prieta (2538), Tres Provincias (2497) y el Espigüete: (2450).
Si has entrado por el puerto de San Glorio, a poco más de cuatro kilómetros, desde la cima, se entra en Llánaves de la Reina.
Pasado el bello desfiladero abierto por el río entre las rocas, a menos de cinco kilómetros, se llega a Portilla de la Reina, donde se encuentra el cruce de las rutas de Pandetrave, uniéndose a la de San Glorio y también el cruce de los ríos.
El albergue de la Casilla de Camineros y la renovada ermita de la Santa Cruz, situada a la salida del pueblo, en el cruce que forman los dos caminos y los dos ríos, ofrece un alto para descansar.
Portilla de la Reina:(Puerta)
Sus viejos caserones, el puente antiguo de madera remozado en cemento y piedra, y la confluencia del río Yuso, procedente de San Glorio, con el considerado Esla, en el cruce de los dos caminos anteriores, hace del lugar una población agradable que muestra aún su grandeza señorial. La calle es como un camino tradicional convertido en arteria principal del pueblo, tónica del urbanismo jacobeo. Si el nombre procede de" puerta", el lugar es una verdadera entrada a la Montaña leonesa.
En la iglesia de Santo Tomás se conservan algunas imágenes de valor de antiguos retablos barrocos desaparecidos: San Joaquín y Santa Ana, San Roque, San Martín y el sagrario.
Pero, sobre todo, destaca la capilla de La Virgen Peregrina, imagen nueva que sustituyó a la antigua románica (Museo Diocesano de León) ante un transparente de color, que demuestra la devoción de los peregrinos, después de cruzar la cordillera Cantábrica, iniciando el descenso hacia León. Cada año en el mes de Julio, los mozos ponen el ramo verde a la Virgen Peregrina.
En el porche de entrada, fabricado con madera de roble, pequeños cuadros sobre tabla, del siglo XVIII representan las virtudes teologales y cardinales y temas del calvario con esta inscripción propia para caminantes: "Tú que pasas mírame contempla un poco mis llagas y verás que mal me pagan la sangre derramada".
Uno de los cuadros representa las puertas del cielo.
En el ayuntamiento se custodia el arca de los documentos, baúl de madera de roble de casi dos metros de longitud con tres cerraduras de herrero, guardada por tres llaves que poseen tres de los ediles (los claveros) y han de abrirse conjuntamente, costumbre existente, en muchos otros lugares. En él se custodian bellos documentos escritos en pergamino sobre la historia del lugar.
Una casa de camineros que permanece en pie a la salida del pueblo, a pocos metros de distancia, podría ser un magnífico albergue o centro de información turística para el complejo invernal en proyecto y permitirá, al mismo tiempo, conservar un bello edificio de piedra.
En toda la zona se puede comer el cocido, la chanfaina, la caldereta de los pastores, las sopas de ajo caseras, los buenos quesos, la caza, la pesca y en gran chuletón de ternera y degustar los platos típicos de la montaña leonesa.
Una antigua leyenda cuenta que un padre iba con su hijo sobre el carro tirado por vacas por camino de Lechada hacia. Cardaño. La nieve cayó abundante, de tal forma que cerró el camino. El padre dejó carro, las vacas y el niño en una ermita dedicada a los santos Lorenzo y Vicente, hasta que volviera con ayuda. A su regreso, nadie esperaba junto a la ermita, persiguiendo las roderas del carro y las pisadas de los animales sobre la nieve, llegó a Portilla donde estaba la comitiva. El niño dijo que dos hombres que se llamaban mutuamente Lorenzo y les habían conducido de cardo y la oronja o regreso. Desde entonces una promesa o voto de llevar un cirio de cera y unas monedas hasta Cardaño, se cumple cada año por las gentes de Portilla de la Reina.
Barniedo de la Reina:
El caminante continúa por la carretera, a falta de una senda en este tramo, hasta llegar a Barniedo de la Reina, y después de dejar a la izquierda la pista que conduce al valle de Lechada, situado entre montañas de bellos prados. próximo centro deportivo de invierno con el nombre de Estación de esquí de San Glorio.
Al llegar a Barniedo de la Reina , se cruza el puente y se alcanza el pueblo, situado a la izquierda, continuando por buena senda, y sin utilizar la carretera, hasta Boca de Huérgano.
Hasta hace poco se conservaron dos pallozas en el pueblo, desaparecidas por abandono. Techar las casas con paja de centeno o cuelmo (pallozas) era una costumbre normal, antes de ponerse la teja al alcance de todos.
 La iglesia de San Vicente Mártir, remozada y despojada, como otras muchas, de sus retablos e imágenes, ahora museados no se sabe bien dónde, aún conserva una portada románica y un ventanal gótico de buena factura.
Desde aquí, por un camino de tierra junto al río, se camina entre prados, en primavera cubiertos por narcisos amarillos, conocidos en la zona como capilotes.
Sólo a un kilómetro más abajo está Los Espejos de la Reina: (Los Pejos) con su torre solitaria de dos cuerpos con apariencia de campanario, palomar y mirador, mostrando un gran reloj, como regalo de los hijos y nietos de los que alguna vez emigraron a Méjico.
La iglesia es de arquitectura gótica del siglo XIV, con bóveda de crucería, sin duda el edificio religioso más antiguo de los conservados en la zona del Valle de la Reina. Las armas de los Tobar confirman la tradición de que en esta iglesia fue enterrada Doña Constanza.
Un buen edificio de piedra de la antigua escuela, restaurada recientemente, puede servir también como albergue para peregrinos. En el pueblo aún se conservan dos hórreos antiguos.
A la salida del pueblo por el camino, se halla en buen estado la Pisa o Batán, junto al mismo camino y una cascada de agua que brota bajo una roca en el monte, conocida como Fuente de la Conalina.
Se llama Pisa en estas tierras a un Batán movido por el agua que servía para batanear los cueros o tejidos de lana y lino, productos antes de la zona. Es un magnífico ejemplar de industria medieval digno de conocerse con la rueda que recibe el agua y mueve el eje, los pesados mazos que golpean alternativamente y los demás mecanismos.
Villafrea de la Reina y Boca de Huérgano
Villafrea de la Reina: tiene dos ermitas: la de San Roque, a la entrada, y la de San Antonio, a la salida del pueblo, además de la iglesia del siglo XV, dedicada a San Cipriano, que conserva una digna imagen de Santiago Matamoros, como recuerdo de la devoción de los peregrinos a su paso por estos lugares, y la imagen de San Roque.
El camino continúa a la izquierda del río, dejando a un lado la Fuente del Piojo y el cruce que conduce a Guardo, Prioro y Palencia.
Se cruza el antiguo puente, hacia la derecha, entrando en Boca de Huérgano: ( La Villa ) es el centro administrativo del Ayuntamiento, que pone a disposición de los caminantes los servicios de farmacia y centro de salud.
Al llegar nos recibe el torreón del palacio de los Tobar, restos de un castillo-palacio dedicado a cacerías de osos, venados, corzos y jabalíes y que pide a gritos una intervención para que no se termine de destruir. Podría ser un centro de información de la ruta jacobea, turística y deportiva y para la estación de invierno en proyecto en los valles de San Glorio.
En la iglesia había un retablo con pinturas del siglo XVI, atribuidos al pintor Francisco Carrancejas, el cual también pintó los retablos de Casasuertes, Los Espejos y Riaño, conservados en el Museo diocesano de León.
El cruce que hemos dejado a la izquierda, antes de entrar en Boca de Huérgano por el puente, indica la dirección hacia Guardo y Palencia por el valle de Siero.
Volviendo a Boca de Huérgano y continuando la ruta, siguiendo por el RC a la izquierda, hallamos la ermita de San Tirso, obra del siglo XVI, restaurada y urbanizada, solitaria en la pradera, centro de importantes romerías.
Conserva un retablo barroco del siglo XVIII, con buena escultura del titular y un lienzo con la escena del santo aserrado por tres esbirros, tortura a la que sometieron al militar y mártir San Tirso, protector muy socorrido contra lumbagos y dolor de huesos.
Al exterior se ha reutilizado una lápida vadiniense como fuente.
La ermita de San Tirso nos adentra en la llanura inundada por las aguas del embalse de Riaño.
El estiaje descubre cada año las ruinas de Pedrosa del Rey, lo mismo que las de La Puerta y otros pueblos inundados por las aguas del embalse, como Huelde, Anciles, Salio, Escaro, Riaño y parcialmente Vegacemeja y Burón. Algunas piezas fueron salvadas del agua, como la portada románica colocada en el cementerio de Siero.
Riaño y el embalse:
Desaparecido en el agua el camino viejo y restos de la calzada romana que unía a estos pueblos, se continúa por la nueva carretera que rodea el embalse, dejando a la derecha, junto a la misma carretera, la ermita de San Bartolomé, perteneciente al desaparecido pueblo de Pedrosa del Rey (Petrosa de la Puente ) por el bello puente de piedra de cuatro arcos que aparece en verano intacto, cuando las aguas bajan de nivel, sin que nadie se haya preocupado de salvarlo.
El puente, de tres grandes ojos más uno pequeño, construido de sólida piedra con forma de lomo de mulo, servía para comunicación hacia el valle del río Cea, para personas, carros y rebaños de ovejas de la trashumancia y en él confluían las dos calzadas importantes romanas que venían del sur, de Lancia y de Cea.
El agua hace de tumba del pueblo ahogado, que emerge como un fantasma del más allá mostrando el puente y los muros de casas y huertos cada verano.
El agua del embalse es, a su vez, el espejo de las hermosas montañas que rodean el valle de Riaño y los pueblos que forman el ayuntamiento, Carande y Horcadas pertenecientes a la Mancomunidad de Montaña de Riaño.
Cumbres altas se recortan sobre el azul del cielo rodeando el valle como Pico Yordas (1963), Peñas Pintas (1988) y El Jaido.
La villa antigua de Riaño se formó con cinco núcleos de poblaciones situadas en la convergencia o ángulo (Riángulo, Rianno) de los dos ríos, el Suso procedente de Valdeburón y el Yuso, procedente de Tierra de la Reina, que se han disputado el nombre de río Esla.
Nada queda del lugar, al ser anegado por las aguas del embalse el año 1990, si no es el recuerdo y las arquitecturas nuevas que configuran una amalgama de casas de diversos estilos, formas y materiales, que nada tienen que ver con 10 que fue la capital de la Montaña , veraniega y tranquila durante todo el año. Centro de ferias de yeguadas que pastaban en el valle y montaraces vacas del bosque, eran tan famosas sus ferias, como las fiestas por sus aluches y la pesca de las truchas en sus ríos.
Lo único que queda del antiguo Riaño, lugar de veraneo y acogida de caminantes, son el recuerdo de la desaparecida antigua iglesia de Santiago y su hospital de peregrinos; cuatro lápidas vadinienses; la nueva iglesia parroquial, reconstruida con las piedras de Pedrosa del Rey; las mágenes de Santa Agueda, el Cristo y Santa María de Quintanilla restauradas, y la hermosa ermita procedente del desaparecido pueblo de La Puerta del siglo XIV, trasladada desde el valle, para salvarla de las aguas.
Son de gran interés las pinturas mural es de esta iglesia, entre las que destacan la representación de San Antonio como caminante con cacha en la mano y un Vía Crucis barroco; de carácter muy popular que decoran su interior.
Una torre de línea moderna cuelga las campanas de los desaparecidos pueblos bajo las aguas del pantano, para que no siguieran repitiendo bajo el agua el pecado de haber inundado este hermoso y rico valle.
La estela vadiniense, procedente de Pedrosa del Rey, que se conserva en la sala del ayuntamiento, puede servir de modelo de las otras muchas guardadas en los museos de León y Santander. El texto dice:
D (is) M (anibus) M (onumentum) P (ositum) COR (nelius) MATE (rnus) CIVESVAD(iniensis) EX PR (aecepto) Eor (rum) CONVIVENTIUM BODERO SDVBLEGINO (R) AMI (co) SVO PLV (us) MIN (us) A(n)NORUM XLV. "A los dioses manes puesto el monumento. Cornelio Materno ciudadano vadiniense, el que fuera representante de ellos, por la buena disposición dedicó el monumento a Bodero Sdublegino su amigo de más o menos 45 años de edad".
El texto puede aludir a un jefe de clan de los vadinienses.
La expresión romana, tan frecuente en las lápidas, podíamos aplicarla a la antigua villa de Riaño. R.S.E. (Hic Situs Est: aquí está enterrado). También podíamos añadir la otra expresión muy usada: S.T.L (Sit TerraLevis: que la tierra te sea leve). En este caso, el agua.
Fuente:Rutavanidiense.


Últimas entradas de quienes nos cuentan:

"Con un clic en la imagen de quien escribe, verás sus últimas publicaciones.

 

Solo hay un Camino el que tú eliges:

Camiño Fisterra

Camino Francés

Camino de Invierno

Camino de Levante

Camino Portugués

Camino Primitivo

Luis Enrique Villazón Cueto

Nuestro coro:

  • Mostrar texto de ánimo:

    Peregrinas y peregrinos: Desperezad cuerpos y mentes, sacudid de vuestros calzados el polvo de tantos sinsabores, agravios e desafueros acumulados en vuestros dificultosos caminos; aprestaos Buenas Gentes, a iniciar el Camino que ha de conduciros a Santiago donde a fe que habréis de encontrar cumplida recompensa a vuestros desvelos. Que vuestra estrella os guíe y acompañe por estos caminos, e que vuestra aventura obtenga como recompensa, la ilusión para tener siempre presto el ánimo de acometer nuevos Caminos...
    "BUEN CAMINO."
  • Mostrar Camino Primitivo:

Con la tecnología de Blogger.

Han opinado ultimamente:

Copyright ©Caminamos

Siguen nuestro Camino:

Traductor:

ArabicBlogger Tips And Tricks|Latest Tips For BloggersFree BacklinksBlogger Tips And Tricks Korean Japanese Chinese Simplified Russian Portuguese
English French German Spain Italian Dutch
Blogger Tips and TricksLatest Tips And TricksBlogger Tricks

Buscador:


Biblioteca Jacobea:

Colección Santiago:

Oficina de acogida:

Tiempo:

Ubicación Albergue:

Reflejos de la Catedral:

Reflejos de la Catedral:Mostrándose coqueta1º Premio Martín Códax abril 2015
visita: asturgeografic
visita: Caminosyentornos
visita: Figuracionesmias
visita:
Mis cosas

 

 
Copyright © Caminamos | Powered by Blogger
Design by SimpleWpThemes | Blogger Theme by NewBloggerThemes.com | Distributed By Blogger Templates20